sábado, 2 de enero de 2010

Fantasía: Atada en la silla

Mi Amo me tiene atada en una silla, con las manos detrás de la espalda, los tobillos amarrados a las patas de la silla y los pies apoyados en unos escabeles que levantan mis rodillas y dejan mi coño más expuesto y accesible.

Se acerca, agarrándome el pelo con la mano izquierda, con la derecha sujeta el gato con el que me azota el coño, no demasiado fuerte, haciendo que me excite más y más.

Me agito caliente, deseando más… mi Señor me pregunta si quiero que me azote más fuerte, me obliga a suplicarlo. Obedezco, le suplico que me azote más, que me azote más fuerte. El sin embargo, hace un gesto y un hombre entra en la habitación. Mi Amo no me ha colocado la venda, así que puedo ver la escena y bajo la mirada avergonzada.

Cubre mis ojos con la venda y coloca pinzas en mis pezones y mi clítoris, mientras me ordena que permanezca quieta y en silencio mientras él habla con ese señor.

Quedo abandonada, mientras me debato entre las sensaciones de mis pezones y mi coño, y muy caliente y mojada, deseando y temiendo la vuelta de mi Amo.

Se acercan hacia mí, puedo escuchar parte de su conversación:

- Entonces ¿dices que está caliente?
- Está muy caliente y mojada, y además sabe que será castigada si no obedece.

Siento como retiran la pinza de mi clítoris, y acto seguido una mano empieza a sobetear mi coño… estoy muy mojada y el extraño no tarda en comentarlo: “Está muy mojada esta puta, mira como jadea, quiero ver como se corre y después me la follaré”.

Comienza a sobarme con mayor precisión, el placer se va adueñando de mi mente, me retuerzo, jadeo… una mano, supongo que la de mi Amo, me mantiene agarrada por el pelo, limitando aún más mis movimientos… siento que voy a correrme, suplico a mi Señor que me lo permita, me hace sufrir unos instantes en los que siento que no podré aguantar sin correrme y finalmente me ordena que lo haga… “¡Córrete zorra!”, me dejo llevar, me agito aún más, mis jadeos se hacen más fuertes y por fin exploto en un gran orgasmo que me deja agotada y casi sin sentido.

Sueltan mis ataduras, yo estoy exhausta y sólo me dejo llevar. El extraño sugiere a mi Amo que le ayude a trasladarme para follarme. Me arrastran entre los dos, y me hacen apoyar mi cuerpo sobre la mesa, al mismo tiempo que separan mis piernas. En pocos instantes empiezo a notar una polla abriéndose camino entre mis labios, invadiendo mi coño y al mismo tiempo unas manos estrujan mis tetas, las soban.

El desconocido me agarra por el pelo, aumenta el ritmo de sus movimientos, de sus embestidas hasta que termina corriéndose y dejándome abandonada. Mi Amo retira la venda y me agarra por el pelo, le miro y le digo: “soy su perra Señor”. Me suelta y acompaña al extraño a la salida mientras yo quedo en la mesa, agotada, mojada y caliente.

ifis{Ae}

1 comentario:

Aedes dijo...

Harás todo lo que yo te ordene para complacerme...