lunes, 29 de diciembre de 2008

Segundo encuentro. Nos vemos de nuevo

El segundo encuentro estaba programado para el 20 de Diciembre, le recogería en el aeropuerto a las 8.15. Los días previos estuve más tranquila que en la ocasión anterior y el día antes, entre el trajín y las prisas del trabajo, sobre todo estuve muy caliente. Esta vez programé el despertador contando con que me apetecería quedarme 15 minutos en la cama antes de levantarme.

Llegué al aeropuerto unos minutos después de las 8:00, ya tenía todo preparado, el collar puesto. Llevaba camiseta abierta por delante que se cerraba cruzando los lados y atándolos en la espalda, sin sujetador. Mi Amo me había ordenado que llevara unos vaqueros ajustados sin ropa interior y las botas blancas del encuentro previo. Me abrigaba con una cazadora negra.

En la Terminal de llegadas, la gente ya se apelotonaba a la puerta, miré el panel, el vuelo se había adelantado 5 minutos, no importaba… llegaba a tiempo y serena, no tan alterada como la vez anterior.

Esperé de pie unos minutos entre la gente hasta que le vi aparecer, me acerqué, nos saludamos y caminamos hacia la cafetería. Había estado muy tranquila en todo momento, pero puede que me pusiera un poco nerviosa al verle allí frente a mí.

Después del café nos dirigimos al coche, donde me exploraría como en la anterior ocasión y tomaría posesión de lo que es suyo. Nos sentamos en la parte trasera, menos espaciosa esta vez, aunque también con las lunas tintadas. Yo había colocado previamente una tela entre los asientos delanteros para evitar que la gente desde fuera pudiera ver lo que pasaba en el coche. Me quité la cazadora y le entregué otro sobrecito con pelos arrancados de mi coño, que en realidad era el sobrecito que había preparado con mucha antelación para el primer encuentro y que el día antes no había podido localizar.
Coloqué las manos en la espalda y separé los muslos. El empezó a sobarme, abrió el cinturón, el botón, la cremallera y yo me bajé los pantalones hasta los tobillos, como tenía previamente ordenado y volví a colocarme en la misma posición. Continuó sobándome y después me colocó la venda en los ojos, para seguir explorándome. Yo estaba cada vez más excitada, me apetecía correrme, estaba a punto… le pedí permiso pero no me lo dio, sin embargo tampoco cesó en sus maniobras en mi coño… intenté aguantar un poco más, le supliqué que me permitiera correrme, no me lo permitió, pero inevitablemente me corrí jadeando escandalosamente, y eso ocurrió dos veces. Me recordó en cada ocasión, antes y después del orgasmo, que por correrme sin autorización, sería castigada con azotes al llegar a destino. Me dio un par de azotes en el coño con la mano y me masturbó nuevamente mientras me mantenía agarrada por el pelo, hasta que me corrí, esta vez con el preceptivo permiso. En algún momento mientras me masturbaba y me besaba, me dijo que abriera la boca y tragara su saliva… lo hice así sin ningún reparo.

Emprendimos el camino hacia el apartamento, el mismo de la otra ocasión. Esta vez lo encontramos sin perdernos… eran más o menos las 10:00 cuando llegamos. Mi Amo había programado un riguroso sistema de períodos horarios y estábamos en Horario de Sesión de Doma hasta las 11.30, hora en que empezaría un Período de Recreo, un tiempo de total libertad para mí en el que sólo tendría que mantener el trato de Vd. y Señor a mi Amo, pero no tendría que pedir permiso para comer, beber, ni ir al servicio y ni siquiera para fumar.
Al llegar mi Amo preparó las cuerdas que colgaban de la base de la barandilla del piso superior del duplex, yo me desnudé y me coloqué las muñequeras. Mi Amo me terminó de ajustar las muñequeras y me colocó los tobilleros Me cubrió los ojos con la venda y me hizo subir las escaleras agarrada por el pelo.

Una vez arriba, tirada en la cama me ató los tobillos juntos y las muñecas juntas y los unió entre sí con una cuerda. En esa posición me azotó el coño con la fusta y me masturbó con ella. Tuve varios orgasmos con permiso, frotada con la fusta, con su mano y uno porque él me lo ordenó. Los azotes me producían un dolorcillo placentero, aunque los recibía entre excitada y asustada, temiendo siempre que el siguiente fuera peor.

Después, así atada como estaba, y agotada de correrme y retorcerme, me agarró la cabeza y empezó a follarme la boca hasta que se corrió en el fondo de mi garganta mientras me repetía, secamente y con autoridad, “¡¡ traga puta !!”.

Bajamos a la planta de abajo, allí me ató de pie con los brazos separados y levantados por encima de la cabeza, yo mantenía las piernas separadas. Me sobó, me introdujo un huevo vibrador con control remoto y lo puso en marcha, yo estaba caliente y eso me excitaba aún más. Alternaba los azotes con los sobeteos… en una ocasión se colocó detrás de mi, agarró mis tetas con sus manos, las sobaba mientras el huevo vibrador hacía de las suyas en mi coño. Se mantuvo así unos instantes, yo estaba cada vez más caliente… mi Amo me ordenó correrme, puso una mano en mi coño y me corrí sin ningún control.

En la tensión de los orgasmos, muchas veces quedaba literalmente colgada de las cuerdas por las muñecas… en un momento dado sentí las manos dormidas y se lo advertí, él se apresuró a soltar los cierres de velcro de las muñequeras y empezó a masajearme las manos para restaurar la circulación… mmmm que gustito!!. Cuando estuve bien aparté mis manos de las suyas y las coloqué en la espalda, yo estaba bien, no necesitaba más contemplaciones.

Entonces se apartó, le oí buscando en su maleta y sentí el sonido de una cadenita… eran las pinzas, yo nunca las había probado y no tenía muy claro que sensación me iban a producir… en nuestros chats había aceptado probarlas en el clítoris, no sé porque razón me daba mucho más “repelus” en los pezones. Colocó cuidadosamente un par de pinzas en mi clítoris, una vez vencido el temor inicial comprobé que no pasaba nada, no me estaba muriendo de dolor J, él me preguntó si me atrevía a probar en los pezones… dudé un momento, pensé rápido… “no será para tanto… a él le gusta y quiero complacerle… estoy tranquila con él… si me resulta insoportable me las quitará… las tengo puestas en el clítoris y no pasa nada…” y acepté las pinzas en los pezones. Las colocó con cuidado, ajustando la presión milimétricamente con el tornillo y cuando terminó, efectivamente no pasaba nada.

En algún momento pasé un mal rato con las pinzas en el clítoris, aparte de que lo tenía extrasensible y dolorido, las pinzas se resbalaban a veces por la humedad de mi coño excitado. Me las quitó en cuanto empecé a quejarme, me tranquilicé mientras él me observaba y aguardaba mis reacciones y antes de que el volviera a colocarme las pinzas, me avancé y le pedí que las colocara otra vez.

En alguna otra ocasión, noté como si las pinzas me pellizcaran un labio, no sabía si decírselo o tratar de aguantar… mientras lo pensaba el dolor iba creciendo… utilicé el aviso de código de color: “¡Amarillo, amarillo!”... me retiró las pinzas inmediatamente.

Después me azotó con el gato de tiras de ante en las tetas, de pie, con las manos en la espalda sin atar, manejándome agarrada del pelo. Yo me retorcía intentado huir. En algún momento separé mi brazo de la espalda con idea de interponerlo entre el látigo y mis tetas… pero desistí, seguramente si lo hiciera sería peor. En otro momento, siempre agarrada y controlada por el pelo, estuve a punto de pedirle que parara… “Señor… por favor…” balbuceé insegura…, “Por favor ¿qué?” me respondió él de inmediato y secamente… no me atreví, sólo acerté a susurrar un leve “nada”. Cuando ya no podía soportarlo más me arrodillé a sus pies intentando que se apiadara de mí y una vez más olvidé agradecer el castigo.

Era la hora de la comida, ninguno de los dos somos muy comilones… yo había llevado alguna cosa para hacer una ensalada, y él barritas dietéticas de chocolate “BIMANAN” de las que dos sustituyen una comida. Al final comimos las barritas, una cada uno y complementamos con Campurrianas y Nevaditos y después nos quedamos en el sofá para ver las fotos, yo estaba acurrucada tapada con la manta de la cama, estaba deseando ver las fotos, pero estaba agotada, me costaba mantener los ojos abiertos y me quedé dormida mientras él pasaba las fotos de la tarjeta al PC.

Creo que no dormí durante mucho tiempo, cuando desperté él se sentó a mi lado y le dije que se echara allí conmigo. Al poco tiempo puso su mano sobre mi coño, permanentemente mojado… como estábamos en Periodo de Recreo me tomé la libertad de colocar su mano como más me gustara… y así entre los movimientos de su mano y los de mis caderas me corrí nuevamente.

Entonces me dijo que ahora quería que me dedicara a su polla y que no tenía ninguna prisa… mmmmmm no tenía prisa, yo podría juguetear con su polla en mi boca durante un buen rato, no podía descuidar acariciar cuidadosamente sus huevos, ya me lo había advertido… y así hice hasta que me sujetó la cabeza por el cabello, con ambas manos para marcar el ritmo con el fin de follarme la boca, y correrse nuevamente en el fondo de mi garganta. Como siempre tragué su semen como me tiene ordenado.

Después me cubrió los ojos con venda, y me dispuso extendida boca arriba sobre la mesa, en posición de “Y invertida”, es decir con los brazos extendidos por encima de mi cabeza y las muñecas atadas juntas con los arneses de anilla, mientras mis piernas colgaban por fuera de la mesa y sujetó los tobillos a las patas también con los arneses de argolla. Empezó a jugar con la cera. Yo tampoco la había probado nunca, pero estaba menos reticente porque un amigo me había hablado bastante de ello. A pesar de todo, me quedaba cierto temorcillo a las nuevas sensaciones que iba a percibir.

Noté calor en el vientre, había caído el primer chorro de cera… después un calor más intenso en el pezón, se repitió un par de veces. No sabría decir lo que sentí, la sensación no era exactamente desagradable, pero soy muy impresionable y es más lo que me asusto, que lo que al final es. Mientras lo pensaba noté ese calor en el coño… ahí me impresionaba mucho más, quería huir pero no podía, me retorcía como podía en la mesa y notaba el chorro de cera deslizándose por mi piel mientras se iba enfriando. Y así fue cayendo uno tras otro hasta que mi coño quedo cubierto de cera… entonces mi Amo la retiró con la fusta para luego continuar vertiendo más. Cuando se cansó de jugar, retiró con la fusta la cera de mi coño y mis pezones.

Continuó jugando con la fusta… la usaba para azotarme o masturbarme, según le apeteciera… hasta que me corrí… fue un orgasmo raro, a esas alturas después del trajín que había sufrido, no sabía muy bien lo que sentía… me quedé extendida en la mesa, exhausta… tanto que me olvidé de agradecer el orgasmo, volví a la realidad cuando escuché la voz de mi Amo preguntándome si no debía decir algo… “Gracias Señor”, pero ya era tarde y sentí en mi coño un azote con la fusta “Para que aprendas a agradecerlo cuando debes”.

Tras unos momentos, soltó las ataduras de la mesa y me colocó de pie, inclinada hacia delante, con las manos apoyadas en el asiento de la silla, me azotó con el gato en el culo y los muslos… intentaba moverme lo menos posible mientras gemía y me quejaba… de vez en cuando, la intensidad de los azotes me obligaba a agacharme, me doblaban y al mismo tiempo me servía para indicarle que necesitaba una pausa, y me reincorporaba cuando estaba recuperada. Mientras tanto estaba temblando casi constantemente… mi Amo me preguntó si tenía frío, le dije que no, no tenía sensación de frío, era consciente de que temblaba pero suponía que era por la tensión. Me retiró de la silla, me apartó y entonces sí fui consciente de la sensación de frío, estaba tiritando… me llevó a la cama y me tapó con el edredón… estaba muy a gusto y calentita… le dije “gracias Señor” y me contestó “gracias a ti”. Bajó a la planta de abajo y yo me quedé un rato dormida.

Después cenamos la ensalada y charlamos animadamente… en un momento de la conversación, estaba tan distraída que cogí un cigarro, lo llevé a la boca y cuando estaba a punto de encenderlo me saltó un clic… no había pedido permiso… me libré en el último segundo. Volví a colocar el cigarro en el paquete y pedí permiso para fumar… me dijo que esperara un poco por el despiste que había tenido.

A las 22.00 empezaba una nueva Sesión de Doma, así me lo dijo… pero añadió que estaba muy cansado (se había levantado a las 4:00 de la mañana y no sesteó en ningún momento) y prefería irse a la cama. Yo no tenía nada de sueño, ni me encontraba excesivamente cansada… las dos siestecitas que había echado me habían dejado como nueva. Subí a la cama con mi Amo para estar a su disposición, me dijo que podía quitarme el collar para dormir, le dije que no quería. También le pedí permiso para bajar a fumar un cigarro cuando él se hubiera dormido… me dijo que bajara en ese momento y después subiera y me quedara.

Cuando regresé todavía estaba despierto, me acosté desnuda a su lado, a su disposición… debería haber colocado mi mano en su paquete como a él le gusta… pero no me atreví a hacerlo sin que él me lo ordenara. Al cabo de unos minutos cogió mi mano y la colocó sobre su polla, estaba excitado, empecé a masajearle la polla y los huevos, me colocó la mano debajo de los boxers para que continuara con mi trabajo… después de un rato le pedí permiso para comerle la polla… como siempre me dejó juguetear con ella como yo quisiera, hasta el momento en que me agarró la cabeza por el cabello, con ambas manos, para follarme la boca y correrse en el fondo de la garganta.

Nos acostamos para dormir, yo seguía sin tener sueño… me quedé tumbada en la cama dando vueltas y vueltas, me hubiera gustado masturbarme, pero no sabía si tenía permiso para hacerlo… seguí dando vueltas hasta que a las 2 de la mañana me levanté para fumar un cigarrito. El me había dicho que en ese caso le despertara para pedirle permiso para fumar, pero prefiero asumir el castigo por fumar sin permiso que despertarle por un vicio mío.

Fumé, tomé un zumo, volví a la cama y me quedé dormida. En mitad de la noche desperté con la mano de mi Amo sobándome el coño, estaba muy mojada… me masturbó hasta que me corrí y entonces me ordenó masturbarle, después llevó mi cabeza a su polla, me folló la boca y se corrió nuevamente en el fondo de mi garganta. Nos quedamos dormidos otra vez, hasta que sonó el despertador a las 8.15, yo tenía que levantarme a las 8.30 y él supuestamente se levantaría a las 8.00 pero aún estaba dormido.

El se levantó primero, tal como estaba previsto, se duchó y preparó el desayuno. Yo me levanté después más dormida que despierta y bajé a la mesa. Desayunamos, durante el desayuno le comenté que lo había pensado y había decidido que prefería no disponer de Períodos de Recreo, y que era consciente que eso me suponía tener que pedir permiso para fumar constantemente, que es lo que más me fastidia. El me dijo que había establecido los Períodos de Recreo por mí, para poder soportar mejor las Sesiones de Doma por lo que si yo solicitaba eliminarlos, se eliminaban a partir de ese mismo momento.

Después del desayuno fui a ducharme. Fue el único momento en que me quité el collar, y me lo puse otra vez cuando me sequé. Salí del baño con un conjunto de “mamá Noel” que una amiga me había regalado para la ocasión… me ató las muñecas en las cuerdas que colgaban de la barandilla, con los brazos separados. Después me colocó la venda en los ojos y el bocado en la boca. Y empezó a jugar con las fusta, rozaba mi coño con ella, o lo azotaba, excitándome cada vez más. Al mismo tiempo me molestaba la bola de caucho en la boca ajustada con correas de cuero alrededor de mi nuca. Como era algo nuevo para mí, y él conocía lo incómodo de esa mordaza, para no agobiarme más de la cuenta, no me la dejó excesivamente apretada, de modo que me permitía tragar saliva (aunque no toda), pero me forzaba a mantener las mandíbulas separadas, tensas.

De vez en cuando conseguía empujarla un poco con la lengua, me pareció que incluso podría deshacerme de ella sólo con empujar un poco más, por un momento deseé hacerlo para concentrarme en un sinfín de sensaciones que percibía en mi coño, pero ni se me ocurrió hacerlo, estaba segura de que mi Amo me castigaría por eso. Cuando se cansó de jugar conmigo, colocó la varilla de la fusta entre mis piernas, presionando mi clítoris, yo estaba muy caliente, me frotaba desesperadamente contra la varilla… me daba placer pero no suficiente para correrme… el orgasmo estaba ahí pero no terminaba de llegar, y mientras seguía moviéndome descontrolada buscando ese poquito más que me faltaba. En ese momento mi Amo me ordenó correrme y tras un par de movimientos más por fin llegaba el orgasmo, aunque no lo pude disfrutar totalmente de lo agotada que me había dejado la lucha por conseguirlo. Quedé unos instantes colgada de las muñecas, porque mis piernas no tenían suficiente fuerza para sujetarme. Cuando me fui recuperando me quitó el bocado, me desató y me quité el conjunto dejando sólo las medias.

Busqué tranquilamente entre la ropa que había llevado, encontré un chal rojo en forma de triangulo, ligeramente transparente y después de probar varias opciones para ponérmelo, me lo coloqué a modo de falda atado por delante. De los bajos de la falda colgaban unos flecos que se movían al menor movimiento mío. Entonces mi Amo me obligó a bailar así, semidesnuda.

Me colocó la venda en los ojos y puso la música, quería grabarme bailando… intenté dejarme llevar, pero la venda me desorientaba y además saber que me estaba observando, no me dejaba llevar del todo… tras dos o tres canciones yo no acababa de soltarme, me movía tímidamente… se ofreció para ocultarse en el baño para que yo pudiera moverme desinhibidamente, libremente y sin la venda. Así lo hicimos… bailé inicialmente más cortada y poco a poco dejándome llevar hasta que acabé desatando el chal y jugando con él por mi cuerpo mientras bailaba. Al acabar la canción le avisé que podía salir… fue uno de los momentos cómicos del encuentro.


Después de eso me mantuvo unos minutos de rodillas en el suelo, con las manos en la espalda sentada sobre mis talones. Llevaba solamente las medias, lo único que había quedado del traje de “mamá Noel”, el collar y la venda. Después de un rato me obligó a masturbarme de rodillas en el suelo… llevaba la venda, eso me hacía ser menos consciente de que él me estaba mirando… empecé a acariciarme las tetas, bajé la mano… noté el coño hinchado y sensible… me acaricié despacio inicialmente, mi clítoris estaba muy sensible y respondía al más mínimo roce. Fui excitándome cada vez más, gimiendo y retorciéndome de rodillas en el suelo, apoyaba una mano en el suelo mientras movía la otra a mi antojo. Estaba a punto de pedir permiso para correrme cuando escuché la voz de mi Amo ordenándome que lo hiciera… y me corrí por enésima vez. Agradecí el orgasmo y me quedé quieta en la postura en la que no sé como había terminado, de rodillas, apoyada en mis talones y con la frente en el suelo.

A continuación me ordenó colocarme en la posición inicial y me dejó así un par de minutos, después me agarró bruscamente por el pelo y me llevó hacia una silla, donde me ató con las manos en la espalda, sin las muñequeras, directamente con las cuerdas y después ató mis tobillos a las patas de la silla, llevaba tanto tiempo con la venda que me resultaba algo natural la sensación de no poder ver. Colocó las pinzas de pesita en los pezones y las otras en el clítoris… tras unos momentos me obligó a inclinarme hacia delante, pensaba que era para algún tipo de juego con las pesas de los pezones… en realidad lo que estaba haciendo era enganchar al collar una de las pinzas de la cadenita, la otra estaba en mi clítoris… yo no era consciente de que estaba enganchada así y traté de incorporarme, el tirón me produjo un gran dolor que expresé con un chillido, en realidad creo que grité todo lo fuerte que podía gritar, por suerte el resto de los apartamentos estaban desocupados… Mi Amo me quitó las pinzas enseguida y me tranquilizó. Le dije que me encontraba bien y que podía seguir. El, como en otras ocasiones, se sintió satisfecho y orgulloso de verme sumisa, decidida y absolutamente entregada a su servicio y placer.


Lo siguiente fue que me agarró por el cabello, y atada en la silla me azotó las tetas con el gato de tiras de ante. Yo trataba de huir, me retorcía en la silla intentando esquivar los azotes o conseguir que cayeran en otra parte. Tras un rato así me rendí, luchar no me servía de nada, sólo para agotarme. Unos instantes después los azotes terminaron… quedé extenuada, me relajé y olvidé agradecer el castigo. Recibí unos azotes en el coño por eso.

Entre unas cosas y otras el tiempo había pasado rápidamente y ya eran las 13.00, Período de Comida. Ya habíamos pensado que comeríamos fuera del apartamento, y decidimos hacerlo en algún sitio de camino al aeropuerto. Recogimos nuestras cosas, cogí unas “bolas chinas de castigo” que me había regalado el día anterior, y fui al baño a colocármelas… estaba ligeramente mojada, pero o bien porque mi xixi había echado el cierre con tanto uso, o bien por los pinchitos de goma de las bolas, o por las dos cosas a la vez, aquello me resultaba una tarea imposible. Me coloqué en cuclillas, con la esperanza de que la postura facilitara las cosas y conseguí introducir una de las bolas… en eso estaba cuando mi Amo, supongo que al ver que tardaba se acercó a la puerta del baño, que yo había dejado entre abierta y me sorprendió con esas trazas. La verdad es que la cara que puso era todo un poema, rápidamente le expliqué con toda la naturalidad del mundo lo que estaba haciendo… no recuerdo muy bien que dijo, se fue y me dejó a lo mío. Tras una breve lucha, conseguí introducir la otra bola. Me puse los vaqueros, sin ropa interior. Sentí perfectamente la costura presionándome el clítoris, en una sensación que no sabría decir si me dolió o me gustó, pero por si acaso aparté el pantalón lo que puede.

Emprendimos el camino hacia el aeropuerto. Paramos en un pueblecito, en un sitio tranquilo con poca gente. Comimos tranquilamente, enlazando una conversación con otra, siempre fluida, sin esos silencios en los que te quedas sin saber que decir. En algún punto de la conversación me habló de un anillo con una argollita, como el de Historia de O… me encantó la idea, me encanta Historia de O. En nuestro próximo encuentro me regalará ese anillo diseñado y hecho exclusivamente para mí.

Terminamos de comer tranquilamente, con café, sin copa y con algún que otro cigarrito con permiso. Volvimos al coche para continuar el camino hacia el aeropuerto, no había ninguna prisa, teníamos tiempo de sobra. Al llegar esperamos algo menos de una hora sentados en los asientos, la conversación seguía fluida, a veces metía su dedo en la argollita del collar y daba pequeños tirones, o me agarraba disimuladamente el pelo y hacía lo mismo, o sencillamente lo mantenía agarrado. Mmmmm eso me encantaba y me servía para no despistarme con la conversación distendida, seguía estando con mi Amo.

Se acercaba el momento de la despedida y la verdad es que me daba pena. Igual que en el primer encuentro, había estado muy cómoda en todo momento, ni un solo minuto que quisiera borrar, ni siquiera que me aburriera. Había quedado aún con ganas de Amo, aunque después de la aventura relatada, a algun@ le parecerá una locura J

Creo que para resumir este encuentro voy a usar la expresión “lluvia de sensaciones”. La próxima vez, más y mejor…

ifis{Ae}

lunes, 8 de diciembre de 2008

Fantasía: Reunión de amigos


Mi Amo tiene una reunión de amigos en su casa, me ha ordenado que no les moleste, pero que esté atenta para acudir enseguida cuando me llame... en un momento dado, me llama y acudo, me coloco a su lado con las manos en la espalda. Mi Amo está sentado en un sillón, a su izquierda hay un sofá con 3 de sus amigos y a su derecha otro sofá con dos amigos más. Voy vestida con minifalda y camiseta, sin ropa interior. Mi Señor coge el vuelo de la falda por la parte delantera y lo sujeta en la cinturilla, de esta forma mi coño queda expuesto para él y sus amigos. Tras unos instantes empieza a sobarlo, mientras les dice a sus amigos que les va a permitir jugar con su nuevo juguete. Coloca unas esposas en mis muñecas para asegurarse de que voy a mantener las manos así, y me empuja hacia el sofá de la izquierda.

Sus amigos empiezan a sobarme, mientras me mantengo de pie frente a ellos con las piernas separadas y las manos esposadas en la espalda. Me separan los labios, exploran y hurgan mi coño... Mi Amo me ordena que me acerque al otro sofá... los otros dos hacen lo mismo, me giran, separan mis nalgas y exploran también mi ano. Uno de ellos dice "esta puta se está mojando"… mi Señor le dice "es muy puta y nos complacerá a todos", se acerca a mi, me agarra por el pelo y echando mi cabeza hacia atrás me dice "te vas a portar bien, verdad zorra?", "si Señor, me portaré bien".

Entonces me quita las esposas y me lleva manejándome por el pelo a una mesa baja que hay en el centro entre los sofás. Me coloca a 4 patas en esa mesa y les dice a sus amigos que tiene que azotarme primero para amansarme bien. Va a buscar el látigo y me deja unos momentos expuesta ante sus amigos... un par de ellos se acercan para seguir sobándome. Cuando vuelve empieza a azotarme el culo, las tetas y el coño... yo gimo y me quejo... y mi Amo me dice que me quejo demasiado, a ver si con una polla en la boca soy más silenciosa... uno de sus amigos mete su polla en mi boca mientras mi Señor continúa azotándome... me dice que es mejor que me esmere porque me azotará hasta que su amigo se corra. Los azotes llueven sobre mi cuerpo hasta que por fin aquel extraño se corre sobre mi cara.



En ese momento terminan los azotes, mi Señor me agarra por el pelo y me incorpora, dejándome de rodillas, y sin soltarme el pelo, empieza a sobarme el coño, que está empapado. Yo estoy tan caliente que noto como la sensación entre mis piernas me va a hacer explotar de un momento a otro… mi Amo lo sabe y decide parar… me empuja contra la mesa para que vuelva a quedar a 4 patas… se aparta y les dice a sus amigos que ahí me tienen, que pueden hacer conmigo lo que quieran, mientras él se sentará a disfrutarlo desde su sillón.


Los otros 4 hombres se acercan a mí, dos se turnan para follarme la boca, mientras los otros dos lo hacen con mi coño y mi ano. Se incorpora el primero, ya recuperado. Me soban, me follan y me usan hasta que se cansan, y van corriéndose uno a uno sobre mi cuerpo. Yo quedo agotada, exhausta, casi inerte tendida sobre la mesa. Entonces mi Señor se acerca, levanta mi cabeza agarrándola por el pelo y se masturba delante de mi cara, lo alterna metiendo su polla en mi boca hasta que termina corriéndose en el fondo de mi garganta.