Continuamos hablando por msn en los días sucesivos, prácticamente a diario. A mí me excitaba un montón y al mismo tiempo íbamos descubriendo como nuestras personalidades eran completamente diferentes, nuestra forma de enfocar la vida, nuestros valores. Lo único que teníamos en común era el interés en D/s, buscando lo mismo, cada uno desde su lado.
Nuestras diferencias hicieron que chocáramos muchas veces, yo llegué a pensar que nunca nos entendériamos, a la vez que como Amo me atraía cada vez más. Y chocando chocando, un día chocamos más de la cuenta, dejamos (o dejé, no recuerdo bien) nuestra conversación de msn. Me escribió un mail describiendo todas mis "virtudes", pensé que no valía la pena contestarle y decidí no hacerlo. Sin embargo, dos o tres días después le contesté, recriminándole su actitud pero sin cerrar la puerta. A partir de ahí supongo que los dos entendimos que teníamos que ser más tolerantes con las particularidades del otro... y todo empezó a ir bien.
Inicialmente yo había sido muy reacia a darle mi número de teléfono, por un lado para evitar la posibilidad de que se pusiera pesado abusando de su uso, y por otro lado porque aún no quería dejarle entrar en mi vida cuando él quisiera, sólo en los momentos en que a mí me apetecía, cuando yo quería conectarme al msn. Un día que tenía mucho tiempo para estar sola, me sorprendí enviándole un mensaje preguntándole si podía conectarse... por un lado reclamaba su presencia, cosa que hasta entonces para mi era bastante accesoria, y por otro lado, le estaba dando mi número de teléfono.
Poco a poco fui deseando quedar con él, experimentar en sus manos todo eso que me ofrecía. Me había demostrado una paciencia infinita, me había demostrado que me aceptaba tal como y era, y me respetaba... ya no tenía que estar pendiente de "marcar el territorio". Me había dicho muchas veces que no quería quitarme nada de lo que ya tenía, sólo aportarme cosas nuevas... y lo más importante, me lo había demostrado.
Buscamos una fecha para nuestro primer encuentro, por unas circunstancias y otras la más cercana posible sería un mes después. Estaba bien, por mi parte podría haber sido aquel mismo fin de semana, pero por otro lado me gustaba saborear la espera de algo que deseas. Y al mismo tiempo nos daba margen para conocernos más, y planificar, buscar un sitio adecuado, que nos diera juego. Un mes se pasa antes de lo que uno se imagina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario